
PRELUDIO (Actualidad):
A Jae le dolían las rodillas de
estar por casi una hora sobre aquellas piedras puntiagudas, 'EL' lo estaba
vigilando en silencio mientras lo castigaba de esa manera por todo lo que le
había causado, por sus mentiras, sus desplantes, su vil engaño y su codicia.
Los señores Jung estaban afilados
uno a lado del otro, ambos con una cinta en sus bocas y mientras sus manos
estaban amarradas fuertemente con sogas finas, junto con los demás. Junsu de
igual manera está arrodillado y cada tanto siendo ahogado en aquel balde lleno
de agua. Yoochun siendo aporreado con aquel grueso ramo de rosas con espinas.
Minho, por su parte estaba sentado frente a los demás como espectador VIP de la
horrible escena mientras sus manos estaban amarradas hacia atrás y los pies
amarrados hacia adelante con la misma soga que los demás, este observaba
lloroso todo lo que acontecía a su alrededor. Solo se escuchaba unos fuertes
gemidos de dolor, congojo y pena. El llanto cubría sus grandes ojos.
‘ÈL’ miraba su ‘hermosa obra de
arte, lo que tanto había soñado. Pero algo le faltaba a esa escena.
-Falta un pequeño, pequeñísimo
integrante ¿no Yunho? –‘ÉL’ sonrió como aquel niño que hace sus primeras
travesuras. Salió de aquel cuarto feliz- Ya vengo…-antes de llegar a la puerta
se plantó de golpe y giró nuevamente hacia ellos- les diría: ‘No se vayan a ir’
pero eso ya es mucho sarcasmo ¿verdad? –sonriendo aún, salió de esas cuatro
paredes.
Un fuerte llanto se escuchó desde
afuera, Yunho conocía ese pequeño sonido que con el pasar de los segundos se
hacía más claro. Jae empezó a desesperarse porque sabía de quién se trataba.
Todos en aquellas cuatro paredes sabían a quién pertenecía ese llanto. En unos
minutos apareció 'ÉL' con el pequeño Mincito quien se jaloneaba con todas sus
fuerzas mientras era arrastrado.
-¿Esperabas que no lo encontrara
en aquel agujero con ese asqueroso perro? -miró a Yunho quien estaba asustado
ahora.
El pequeño Changmin apenas vio a
sus padres no hizo más que correr a sus brazos. El pequeño contaba con solo 5
añitos.
-Papito -sus moquitos y su fuerte
llanto se mezclaron haciendo que Jae llorara mucho más mientras llenaba de
besos su pequeña carita. Hace unos momentos el cuerpo le dolía horrores. Pero
justo ahora no era el cuerpo lo que le dolía, sino el corazón al ver a su
pequeño hijo, su Changmin sollozando. Luego de un ratito Changmin soltó a su
papá Jae y fue hasta su papá Yunho a quien abrazó. Estiraba sus manitas
tratando de abrazar a los dos pero estas eran muy cortitas, al final solo pudo
abrazar a su padre Yunho muy fuerte.
Una escena parecida cruzó por la
mente de 'ÉL', como una pequeña ráfaga, un recuerdo tan fugaz llegó a su
mente... de la nada empezó a reír como loco, algo mezclado en sus recuerdos
hizo click. Movía su cabeza en diferentes direcciones, después de unos minutos
se acercó al pequeño Min, quien estaba con sus manitas rodeando el cuello de su
papá sin querer dejarlo, y empezó a jalonearlo.
-Papito!! No quiero… irme con él
–Yunho lo miraba a ‘ÉL’ con rabia inyectada en los ojos.
-No te atrevas a tocarlo!
-Lástima hyung, no te veo en
posición de hacer algo por tu hijo.
-Deja a mi hijo fuera de esto. Él
no te hizo nada, por favor déjalo ir.
-¿A dónde podría ir? Si lo suelto
en la calle ¿Quién cuidará de él? Además somos una familia ¿verdad?
-Por favor –suplicó Jae. ‘ÉL’
giró su cabeza sin soltar el brazo del pequeño, mientras que con su mano
derecha sostenía delicadamente el mentón de Jae.
-Awww su adorada mamita. Jae, mi
amado Jae –poco a poco su mano fue ejerciendo fuerza y apretaba con rudeza
haciendo llorar a Jae, para luego empujarlo.
Ahora se concentró en Yunho y su
pequeño hijo y nuevamente empezó a jalarlo.
-Noooo!! Papi!!!
-Te lo ruego…
-Así tu mujercita me chupe las
bolas ‘hyung’…no voy a dejarlo ir –nuevamente comenzó a tirar del pequeño.
-Papito!!! No me dejes –el
pequeño Changmin con todas sus fuerzas se aferraba al cuello de Yunho.
-Ven conmigo ‘Mincito’ y
cuéntales el arte que hice con Blacky –dijo con una gran falsa sonrisa.
‘EL’ arrancó de los brazos de
Yunho a Changmin y lo posicionó delante de todos, como si fuera a exponer su
tareita en la escuela.
-Diles cómo le abrí su pancita…
-‘EL’ esperaba con los ojos bien abiertos a que el pequeño les contara a sus
padres lo sucedido con Blacky, la mascota de los Jung – Habla… -siseó ‘ÉL’.
Y entre sollozos e hipos,
Changmincito les contaba cómo ‘ÉL’ había matado a su mascota Blacky frente a
él. Nuevamente el pequeño Changmin, habiendo terminado de contar lo que sucedió
con su mascota, corrió a los brazos de Yunho.
‘ÉL’ harto de que el pequeño no
soltaba a Yunho lo cogió fuerte por su abundante y espeso cabello y lo jaló.
-No! -gritaron Yunho y Jae al
mismo tiempo.
-No lo toques. Suéltalo!!! –Jae
le gritaba mientras lo miraba ahora con ira- golpéame a mí, jálame los cabellos
a mí, pero no toques a mi hijo. Juro que si salgo de esta te mato!!
‘ÉL’ empezó a reír.
-Pobre Jae, ya perdiste la cabeza
de tanto golpe –de pronto le soltó una patada en el pecho mientras hacía que
Changmin mirara cómo golpeaba a su papá. Jae tosió por los fuertes golpes que
le eran propinados.
-Por favor déjalo ir –pidió nuevamente Yunho con la cabeza gacha mientras lloraba al ver cómo su pareja que tanto amaba era golpeado muchas veces y su hijo era testigo de tan asquerosa y horripilante escena.
-Por favor déjalo ir –pidió nuevamente Yunho con la cabeza gacha mientras lloraba al ver cómo su pareja que tanto amaba era golpeado muchas veces y su hijo era testigo de tan asquerosa y horripilante escena.
'ÉL' haciendo caso omiso siguió
forcejeando y tratando de quitar al pequeño Changmin del cuello de su padre.
Yunho trató de ponerse de pie pero uno de los compinches de 'ÉL' le golpeó la
espalda haciéndolo gritar.
Mincito por su parte lloraba sin descanso mientras
ahora se aferraba a las piernas de su padre.
-Papito, no me dejes!!
'EL' jaló con más fuerza hasta
sacarlo de encima del cuerpo de Yunho.
-No le hagas nada, por favor…te
lo ruego.
........................
Entonces, ¿es un 'final feliz' posible
en toda esta historia?
♥♥♥♥♥
DIAS
ANTES
Entre toda esa correspondencia que
llegó a la residencia de los Jung, un sobre que no tenía remitente y que no
había sido revisada por seguridad llamó la atención de Yunho. Yunho sabía que
esta no fue revisada por seguridad ya que a diferencia de las demás, esta
estaba abierta. Una simple blanca hoja bond muy bien doblada, hacía de empaque.
No estaba sellada ni nada, Yunho deslizó los dedos directo hacia esta con sumo
interés.
Ese día era perfecto, era el
cumpleaños de su pequeño hijo Jung Changmin, su orgullo y adoración. Nada podía
arruinarle la fiesta y el júbilo, su pequeño hijo cumplía 5 años y era aparte
de precioso…alguien muy inteligente.
La tomó despacio, ligeramente temeroso
ya que ninguna carta es abierta sin su permiso y políticamente, todas eran
escudriñadas antes de ser depositadas en su escritorio. La giró en todos los
sentidos posibles tratando de encontrar algo pero no halló absolutamente nada
en su superficie que tuviera algo malo, porque de sospechoso lo tenía todo.
Abrió el sobre y dentro había una hoja escrita, la letra era perfectamente
hermosa y él supo de quién era.
“Feliz Cumpleaños al pequeño ‘MINCITO' ”
Se alertó y puso a todos en guardia.
Él era ahora el jefe de aquella poderosa familia mafiosa de Corea.
“Aún estás vivo”, su corazón se
oprimió de alegría y dolor pero también sabía que debía estar más alerta porque
el remitente de esa hoja estaba desquiciado.
Se paseaba de un lugar a otro con diferente
personal dando órdenes explícitas de mantener todo el lugar resguardado. Era Jae quien estaba en peligro, amaba al
remitente de la hoja pero Jae era ahora su esposo y tenían un hijo a quien
amaba con locura.
Paró de andar y miró de un lugar a
otro…buscándolo, pero no lo halló donde sea que giraba su vista. Bajó la mirada
mientras sus lágrimas salían a flote, sus puños presionándolos con fuerza. Su
cara a simple vista no mostró dolor, solo había lágrimas rodando por sus
mejillas. Secó sus lágrimas con rudeza. Fue su culpa, la de sus padres, la de
Jae….su amado Jae lo había mandado a la locura también, Junsu de igual manera
tuvo algo que ver y Yoochun como el alma libre que era se siente más culpable
aún, aunque realmente es el que menos culpa tuvo o más bien él simplemente no
hizo nada ni para bien ni para mal. Era tan asustadizo que no pudo impedir
nada. No es que fuera un inútil pero una persona tan sentimental como lo era
Yoochun hace años, no es considerada en ese mundo para algún trabajo como el de
ellos, mucho menos para ser cabeza de un clan mafioso tan poderoso como lo eran
los Jung.
Ahora estaba bajo el cuidado de Jung
Yunho la vida y seguridad de todos a su alrededor. Yoochun ahora había
cambiado, era mucho más fuerte y podía sostener sus emociones frente a los
demás pero no delante de él, de Yunho.
El remitente de la carta era, pese a
quien le pese, el mejor en todo lo que le habían enseñado, aunque la mayoría de
las cosas eran innatas en ‘ÉL’. No tuvo opción, no se la dieron, le quitaron lo
que tanto había amado. Los Jung le quitaron todo lo que realmente amaba: sus
hermanos, el amor de sus padres, mataron a su novio, su segundo pretendiente,
lo encerraron como si fuera un animal al que le enseñan trucos para entretener
a la gente. Lo que empezó como una simple amenaza invisible terminó en esto. No
había marcha atrás, aquel pequeño que Yunho alguna vez conoció no existía más.
Suspiró ahora apenas tranquilo, todos
estaban en sus puestos. El remitente había conocido a su hijo, había
interactuado con el pequeño. ¿Desde cuándo lo conocía? ¿Desde cuándo
interactuaba con su pequeño hijo? Mierda!!!
Fue al dormitorio del pequeño y habló
con él. Necesitaba saber todo y lo haría ahora.
-Hola revoltoso –saludó con cariño.
-Hola papi –el pequeño niño de 5 añitos
se abrazó fuerte a los brazos de su papá.
-¿Cómo estuvo tu día?
-Bien, salí a pasear y comí dulces,
muuuuuchos dulces –Yunho sonrió con ternura al ver como su pequeño extendía sus
manos indicándole la cantidad de dulces que había comido en el día.
-El cumpleañero ha comido muchos
dulces eh!
-Siiii
-¿Tus amiguitos también asistieron?
-Siiii tooodos llegaron y me dieron
muchos regalos. Mira…-de uno en uno el pequeño Changmin le enseñaba los regalos
que hubo recibido de sus amigos y familiares.
La seguridad había sido extrema. ¿Cómo
carajos pudo perpetrar su entrada y penetrar la fuerte seguridad? ¿Cómo?
Presionó su mandíbula. Definitivamente era bueno. Aunque amaba a esta persona
con su corazón, no permitiría que lastimase nunca más a su familia, a Jae y
mucho menos a su hijo.
-Papá no me estás escuchando –gimoteó
el pequeño Changmin haciendo pucheros.
-Papá te está escuchando Mincito
–reprimió un gemido al mencionar ese diminutivo- este peluche te lo regaló la
niña que te gusta, EungJi ¿no?
“Por
favor…que esté errado y no sea ese su nomb…” –rogaba
Yunho interiormente.
-¿Cómo lo sabes? -El pequeño Changmin
parpadeó unas veces sorprendido.
Yunho maldijo interiormente, ‘ÉL’
estaba en lo correcto, no mentía.
“Feliz
Cumpleaños al pequeño ‘MINCITO’
Tiene bonitos
gustos, EungJi es muy linda.”
Ni siquiera él, que era el padre de
Changmin, se había dado cuenta quien le gustaba a su hijo. Carajo! No por nada
‘ÉL’ había sido el elegido para el puesto que Yunho tiene ahora mismo. Desde
pequeño ‘ÉL’ había demostrado perfectas habilidades que con el tiempo no han
sido superadas por nadie. Mierda! Mierda!!
-Tu papi todo lo sabe –le guiñó el ojo
para no preocupar al pequeño, él mismo se encargaría de ‘ÉL’, si eso tenía que
darse- pero mantendremos esto en secreto ¿sí? –e hizo una señal de silencio
mientras el niño repetía lo mismo.
-¿Qué mantendrán en secreto?
Yunhho y el pequeño Changmin rieron
mientras veían a Jae parado en el umbral de la puerta con los brazos cruzados
fingiendo molestia para luego sonreír. Caminó hasta sentarse al lado de Yunho y
este lo abrazaba.
-Mi pequeño bebé, lo pasó bien.
-Ya no soy un bebé. Me llamo Changmin,
Changmin. Soy grande –Jae mordió su labio. Aún no podía pronunciar aquel nombre
sin que doliera tanto como aquellos días cuando Changmin nació, estuvo a punto
de perderlo- Nunca me llamas Changmin, solo cuando estás enojado como un ogro,
omma –y ahí estaban nuevamente los pucheros del pequeño.
-Es que eres mi hermoso bebé.
-Ya no soy un bebé.
Yunho y Jae rieron por los enojos de
su pequeño hijo.
-Tío Minho no estuvo en mi cumpleaños
–Changmincito volvió a hacer pucheros de molestia, justo en ese momento un gran
peluche entraba por la puerta. Era un enorme oso panda caminando hacia el
pequeño.
-Peekaboo! –Con estas palabras la
cabeza del menor de los Jung apareció con una gran sonrisa detrás del gran
peluche- Feliz cumpleaños Mincito.
El pequeño Changmin se lanzó a los
brazos de su tío. Y así comenzó una ronda de abrazos y sonrisas entre los
presentes.
Lágrimas rodaban por las mejillas de
‘ÉL’ quien miraba desde fuera de la ventana de esa misma habitación, muy bien
escondido. Su rostro no mostraba ningún sentimiento, giró su cara hacia el piso
que le quedaba como a 10 metros desde donde estaba. No se enjugó las lágrimas,
viró los ojos nuevamente hacía la escena de la que anteriormente estaba siendo
testigo. Parpadeó unas veces sin dolor mientras sus labios se curvaban
mostrando una siniestra sonrisa, sobre todo al mirar a Jae.
Yunho de pronto se sintió intranquilo
y fue directo a la ventana abriéndola de par en par no encontrando
absolutamente nada. Solo las hojas de los árboles a la distancia de unos cortos
metros se mecían suaves por el viento que corría esa noche.
Jae se atemorizó y abrazó de inmediato
a su pequeño hijo en modo de defensa.
Minho se puso alerta también.
No recuerda el rostro del muchacho a
quien todos le tienen miedo y respeto, sobre todo temor. Solo recuerda una
silueta moviéndose de acá para allá y maltratando al que hoy es su cuñado y papá
también del pequeño Changmin. No recuerda su rostro, solo lo recuerda
jaloneándolo mientras nadie hacía nada, lo llevaba a su cuarto, lo tiraba a la
cama y…dulces, solo le regaba dulces en la gran cama mientras se iba directo a
la ventana pronunciando siempre la misma frase:
“No confíes en
nadie, todos mienten y lastiman.”
PASADO:
RECUERDOS NO TAN CLAROS
Nunca hizo más que eso. Recuerda a sus
padres preguntándole a cada momento si no le había hecho otras cosas,
llevándolo a los mejores psicólogos y psiquiatras del país y extranjero para
que estos le hagan de manera muy sutil las mismas preguntas. Incluso lo
llevaban al médico legista cuando ‘ÉL’ se iba de cacería en nombre de la mafia
Jung. Su mente nunca le engañó ni le ocultó cosas: ese hombre nunca le hizo
nada malo, excepto el jalarlo delante de sus padres y llevarlo a su cuarto y
darle muchos dulces, más nada. Ese hombre realmente fue lo más extraño que
experimentó en su vida.
Minho tenía 12 o 13 años para ese
entonces. Sufrió un trauma que con terapias ha ido olvidando. Le hicieron una
especie de hipnosis para que olvidara todos esos malos recuerdos que le dejó ‘ÉL’
al golpear a Jae y a sus padres.
En la familia Jung eliminaron todas
las fotos de ese hombre, es por eso también que no recuerda su rostro.
“‘Changmin’”
¿Quién era Changmin? Conocía un
Changmin, pero ese era el hijo de Yunho y Jae, pero su mente le jugaba mal. Le
repetía ‘Changmin, Changmin’ una y otra vez pero estaba seguro que no se trataba
de su pequeño sobrino.
En la casa de los Jung no se menciona
ese nombre pero su mente lo reproduce una y otra vez con ahínco.
Era gracioso que Minho ni siquiera
sospechara quién era ÉL’ para él.
Minho quería recordar más de lo que ya
sabía. Solo se acordaba de los golpes que este le propinaba a Jae sin tener
aparente motivo. Recuerda eso y los dulces. Él ya no era un niño pero aun así
ese hombre alto le daba dulces. No recuerda su cara y eso es lo que quería.
Algo no le cuadra en todo este asunto
a Minho.
Cuando se enteró que Yunho, su hermano
mayor, vendría y ocuparía el título de Jefe del Clan Jung… le dio miedo ya que
pensó que sería como ‘ÉL’. Pero resultó que su hermano era todo lo contrario al
anterior jefe del clan, ese tipo que no era ni siquiera su familia y los
trataba mal.
Yoochun le había puesto de sobre aviso
de que no se preocupara si Yunho no lo trataba con cariño, pero hasta Yoochun
se había dado con la sorpresa: Yunho era todo lo que él buscaba en un hermano
mayor, en un hyung. Yunho era cariñoso, amoroso, comprensivo, sonriente, amigo,
consejero y el mejor hermano. Y aunque Yoochun había sido el mejor hermano
mayor hasta ahora, Yunho era otra historia.
Yunho era una persona tan cordial.
Todos se sorprendieron mucho al ver a
Jae llegar como pareja de Yunho y mucho más con un pequeño de casi 1 añito.
De igual manera vio terror en los ojos
de Jae cuando entró a la mansión de los Jung. Vio a Jae sostener una pequeña
conversación-pelea con Yunho, pero todo quedó ahí.
Era Yunho quien ahora no entendía
nada.
Minho iba a decirle a Yunho todo lo
que había sucedido, incluso lo que ‘ÉL’ le había hecho a Jae pero sus padres le
contaron en privado que ÉL’ se puso celoso porque Jae había estado enamorado de
Yunho por muchos años, y por eso le tenía cólera a su hermano.
Yunho estaba en esos momentos con Jae
sacando las prendas de su maleta.
Él no podría contarle a Yunho lo que
sucedió hace casi un año.
No concordaba las piezas de su puzzle.
Minho no comprendía nada.
La forma en cómo trató ÉL’ a Jae no
eran simples celos, lo sabía. Algo más había en ese tema. Sus padres le dijeron
que no le dijera nada a Yunho sobre la estadía de Jae en la casa mientras que ‘ÉL’
estuvo como Jefe del Clan Jung para que este estuviera centrado en los asuntos
del clan y Minho así lo hizo. No habló del tema.
Minho llegó a respetar a Yunho.
Todo lo que Yunho decidía era correcto
e incluso me dio cuenta que Yoochun hyung había cambiado, ahora era alguien más
decidido. Con ‘ÉL’, Yoochun tuvo que aprender a ser duro ya que ‘ÉL’ así lo
exigía pero con el tiempo Yoochun llegó a ser líder de algunos hombres por
designación de Yunho y él lo había hecho diligentemente. Yoochun era muy
inteligente, y ahora era alguien letal por eso era jefe del segundo grupo más
fuerte y peligroso en el clan Jung y mi padre estaba orgulloso de él.
ACTUALIDAD
Yunho por su parte dio aviso
nuevamente de proteger bien la residencia Jung y esta vez todos los guardias de
seguridad pusieron más enfoque. Yunho sabía que así contrataran al ejército
entero no podrían hacer nada si ‘ÉL’ decidiera matarlos. Pero también sabía que
en su locura la palabra ‘cobarde’ no lo distinguía, así que tenía más seguro
que no haría nada por la ‘espalda’.
Si tan solo él hubiera nacido con
todas esas habilidades con las que ‘ÉL’ nació, nada de esto hubiera pasado. Si
él hubiera nacido con todas esas habilidades, ‘ÉL’ estuviera con ellos, como
una familia. ¿Qué les pasó a sus padres en ese momento para haberle jugado tan mal?
¿Qué pasó por la mente de Jae para hacerle eso a ‘ÉL’? ¿Por qué Junsu no supo
amarlo? ¿Por qué te convertiste en esto?
-“Porque
dejaste todo sobre mis hombros, por eso” –‘ÉL’
tomó otro vaso de agua.
♥♥♥♥♥
Recuerdos
Presentes Culpables
Yo estaba en el extranjero cuando todo
esto ocurrió. Era el mayor pero lamentablemente no era lo suficientemente bueno
para poder ser el futuro jefe de los Jung. No tenía lo que una familia mafiosa
pedía en un jefe.
Para mí era todo un sueño ser el jefe
de la familia, pero según mis padres me faltaba la fuerza innata para serlo.
Nunca tomaron a Yoochun en cuenta para ello, ni él tampoco estaba interesado en
el puesto por lo asustadizo que era. En cambio mi hermano menor, el
penúltimo...él lo tenía todo: fuerza, inteligencia, perspicacia aun siendo
pequeño.
Él podía manejar a su antojo a los
mayores con solo una mirada. Mi padre les contaba a sus amigos que apenas nació
hubo un brillo en sus ojos que le indicó que era el perfecto para el puesto,
como su heredero a la cabeza.
Pero a pesar de ello, mi pequeño
hermano era el ser más amable que he conocido en este mundo. De pequeño era muy
berrinchudo, todo lo conseguía con una mirada y sin mover un dedo, pero al
pasar los años se convirtió en un niño modelo del cual todos estaban
orgullosos. Me molestaba en demasía que mis padres lo fueran pavoneándolo de
acá hacia allá, entre los familiares y amigos diciéndoles que él sería el líder
de la familia Jung., un digno jefe de la mafia coreana.
Yo, a pesar que lo quería estaba celoso
de toda la atención que recibía mi pequeño hermano, a quien desde que nació lo
eligieron como sucesor para ser el líder de los Jung, como futura cabeza de mi
familia. Me enojé demasiado con mis padres pero más con él aunque no tuviera la
culpa. Desde que supe que él sería el sucesor como jefe del clan, empecé a
portarme y tratarlo mal.
Cuando estaba en mi círculo de amigos
siempre lo dejaba de lado y él se iba corriendo y llorando hacia Yoochun con quien terminaba
jugando.
Yo...nunca fui un buen hermano mayor
para él, nunca fui el ‘hyung’ que él necesitó. Lo alejé cuando él solo quería
mi compañía, comprensión y protección. Le decía que él no se merecía mi cariño
porque me robó el puesto de jefe de
familia que por derecho me pertenecía ya que era el mayor y además de anhelarlo
con todas mis fuerzas. Día tras día me esforzaba por demostrarle a mis padres
lo bien que lo estaba haciendo y así obtener el título en un futuro, mientras
él solo jugaba. Todo era soportable hasta aquel día en que estábamos discutiendo
como siempre, él entre lágrimas me dijo que me regalaba el puesto de Jefe de Familia, que no
lo quería, que me quería a mí... a su hyung, su hermano mayor.
Yo odié esas palabras: "Te lo
regalo", las odié con toda mi alma pero sobretodo...lo odié a él. ¿Cómo se
atrevía a decirme que me lo regalaba como si fuera cualquier cosa? Para mí eso
fue muy humillante. Yo trabajaba en ello fuertemente. Él no lo entendía.
Tenía apenas 8 años y yo 11.
Entonces…en ese entonces no sabía que
él también, desde muy pequeño, cargaba toda el peso impuesto… totalmente solo.
Y yo hice más pesada su carga. Yo, en
lugar de abrazar a mi hermano para consolarlo por lo que me estaba diciendo
desde el fondo de su corazón, por mostrarme sus sentimientos, lo único que hice
fue darle un manotazo en la cara y empujarlo delante de mis amigos haciendo
mofa de él, de su delgado cuerpo, cuestionándole su fuerza de la que todos en
casa admiraban y presumían.
No me di cuenta del dolor que le causé
y el trasfondo de sus palabras. Él...él solo quería estar a mi lado como el
hyung que yo representaba para él. Yo era su modelo a seguir pero lo que solo
hice fue herirlo, dejarlo a su suerte, causándole dolor mientras lo dejaba solo
y llorando, parado viéndome partir con mis amigos. Solo ahora me doy cuenta de
todo el dolor que le causé. Todos somos culpables de su actual estado: un
asesino desquiciado.
Lo
siento pequeño.
Recuerdo el timbre de su voz de
pequeño. También recuerdo el timbre de su voz siendo adulto ya que le pedí a
papá que me enviara audios y fotos de él. Fotos jamás me envió, solo audios.
Por ello tengo el timbre de su voz metidos en mis oídos.
No puedo dejar de llorar por todo los
que recuerdos que me han invadido.
Jae se ha sentado a mi lado para
consolarme pero justo ahora no lo quiero a mi lado, justo ahora lo odio. Lo
odio porque él también fue el causante de su locura.
-Lárgate!
-Yunho..
-Lárgate!!
Lo saco del lugar porque no puedo
soportar tenerlo cerca sabiendo que también fue causa de esto.
“Lo
siento Jae”
Las dos personas que ‘ÉL’ amó lo
hirieron. Mis padres le mintieron, Jae le mintió, Junsu no lo amó como él lo
amó. Yoochun no hizo nada y yo...yo soy el peor.
Los recuerdos que tengo de él son de
un niño muy capaz y alegre, siempre sonriendo mientras aprendía las lecciones
fácilmente.
Competir contra mi pequeño hermano,
era como tratar de romper un muro de muchos metros de grosor: imposible.
Mientras yo trataba de aprender japonés, él ya lo sabía e incluso francés e
inglés. Mientras yo aprendía hapkido, él ya manejaba la mayoría de las artes
marciales.
Me fui porque mis padres me dijeron
que haga lo que haga, el jefe de familia sería mi pequeño hermano. Me rebelé,
lo odié aún más, así que fui a su habitación y...
"Púdrete con tu asqueroso título de jefe de
familia, te odio. Nunca te volveré a ver."
Con eso corrí hacia mi habitación y la
cerré con llave para evitar que él entrara. No quería verlo, en ese momento no
deseaba verlo nunca. Lloré hasta quedarme agotado.
A los pocos días de haber cumplido 11
años, vino mi tío del extranjero y le dijo a mi padre que yo podría aprender
muchas cosas fuera de Corea y ser ‘un mejor hombre’. Cuando mis padres me
dieron la noticia de la decisión que habían tomado no la acepté, eso me
apartaría de mis objetivos. En mi cabeza solo me imaginé a mi pequeño hermano
pidiéndoles a mis padres que me sacaran de la casa. Y con rencor y todo el
orgullo que me quedaba acepté irme de Corea con mis tíos.
El día que me fui de casa aún lo tengo
en la mente, tan vívido y claro como si fuera ayer: Él de rodillas en la puerta
de mi habitación frente a mí, pidiéndome que no me vaya, con lágrimas en sus pequeños
ojos almendrados para luego colgarse a mi pierna.
“No te vayas hyung!!! No me dejes!!! Yo no seré el
jefe de esta familia. Te lo regalo pero no me dejes!!! Hyung!!!”
Sus gritos y sollozos eran fuertes y
están grabados en mi mente como un impredecible tatuaje que nunca podré borrar.
Recuerdo sus manitas aferradas a mi cuerpo. Recuerdo a mi padre decirle a uno de sus
empleados que lo sujetaran para que me soltara. Lo recuerdo mordiendo a los
hombres que trataban de alejarlo de mí. Yoochun solo lloraba sin hacer ningún
escándalo. Él siempre ha sido así, tan tranquilo, somnoliento y llorón. Quién
diría que algún día controlaría todo eso y sería uno de los jefes a mi mando
que dirige a un grupo de hombres de temer. Mis queridos hermanos… aún recuerdo
sus caras llenas de tristeza aquel día, aún recuerdo a mi padre tan frío y mi
madre sin ningún tipo de sentimiento mostrado en su rostro, ni siquiera seriedad. Era un rostro sin nada y mi madre...
¿realmente ella lo parió?
No voy a mentir diciendo que no me dio
pena dejar a mi familia, claro que sufrí. Ver a mi pequeño hermano de esa
manera me partió el corazón. Se supone que días anteriores le había dicho que
lo odiaba, pero al verlo así sabía que no era cierto.
Me metí al auto y ahí estaba corriendo
mi pequeño hermano detrás del auto y Yoochun detrás de él tratando de detenerlo
al igual que unos hombres que lograron agarrarlo mientras él los volvía a morder
para que lo soltaran. Yo no solté ni una lágrima, tenía que demostrarle a mi
padre que era digno algún día ser llamado ‘Jefe’ del clan Jung. Horas más tarde
estaba abordando el avión que me llevaría a Francia.
“¿Qué te hice mi pequeño hermano?”
No puedo esconder mis lágrimas por más
tiempo, he comenzado a sollozar a solas en su antiguo cuarto que ya no contiene
su perfume.
-
Ya tienes todo lo que quisiste. Pobre imbécil, recordando el pasado tan asquerosamente
hundido en su miserable pena.
‘Él’ miraba desde la oscuridad el
cuerpo tembloroso de Yunho mientras bufaba y reía.
Sale de su escondite, baja trepando
lento el muro, llega al suelo y camina por toda aquella vereda…despacio. Se
detiene, cierra los ojos y respira profundo mientras eleva un poco las manos al
cielo. Miles de recuerdos llenan su mente y aquella sonrisa ladina y psicópata
inunda sus labios.
♥♥♥♥♥
Está lloviendo muy fuerte, nadie sale
de casa por lo gris que está el día. El pequeño Changmin está dando vueltitas
en los brazos de Yunho mientras juegan varios de aquellos juegos que de niño compartía
con sus amigos. Jae está en su habitación, aquella que comparte con Yunho.
Sumido en sus pensamientos, en los recuerdos que le trae los días lluviosos.
-¿Sabes? amo la lluvia, siento como si esta lavara
mis penas. Como si se llevara todos mis recuerdos, me trae paz….mucha paz.
-Tan
hipócrita como siempre. Definitivamente eres un buen actor Boo. Bravo!
'Él' chocaba las palmas de sus manos
fingiendo aplaudir sin hacer ruido mientras observaba a Jae sentado en el piso
a orillas de su cama, hundido en sus recuerdos.
'Él' ladeaba el rostro de un lado para
otro mientras agudizaba sus ojos sobre el cuerpo de Jae como escudriñándolo,
cada centímetro a los lejos. Ninguna expresión se expresaba en su cara...luego
tristeza se asomaba en su cara y al segundo ahí estaba su sonrisa psicópata.
Jae escuchó y visualizó un movimiento
por su ventana, tuvo miedo pero no podía estar por siempre detrás del cuidado
de Yunho. Se armó de valor y camino unos pasos primero, luego un poco más y más
y más hasta llegar a la ventana abriendo las cortinas de par en par, no
encontrando nada. Se tocó el pecho, donde su corazón palpitaba a mil. Se calmó
y reuniendo su fuerza jaló nuevamente las cortinas para colocarlas en su
lugar...
Un silbido suave...
Sus manos estaban paralizadas en las
cortinas mientras empezaba a arrugarlas. Su mirada fija en la parte superior de
las cortinas que aún no había cerrado.
Un silbido más, tan igual al
primero...
Sus manos ahora apretujaban las
cortinas tan fuertes que los nudillos se le hicieron blancos. Visualizó una
sombra en su espalda. Una canción hecha a base de suaves silbidos comenzó a
sonar. Vio acercarse a esa oscura forma abstracta, la silueta de alguien más
alto cubriendo su cuerpo. Dejó de respirar, su sangre dejó de bombear, su
corazón dejó de latir.
Cerró sus ojos con fuerza, se tapó los
oídos con ambas manos y luego nada.
Un beso depositado en sus mejillas.
'Èl' vió a Yunho acercarse apresurado
mientras levantaba a Jae en brazos colocándolo sobre la cama de ambos. Junto a
ellos estaba el pequeño Changmin quien lloraba y pedía a gritos que levantaran
a su 'omma'. 'Él' sonrió al ver lo que causaba con tan solo acercar su sombra.
Era 'gratificante' ver la escena, y eso era NADA comparado con lo que tenía en
mente. Sus planes eran mucho más ambiciosos que los de Yunho.
-Mi amado hermano y su adorable
familia -sonrió demente mientras seguía viéndolos desde donde estaba.
Definitivamente los lugares altos eran lo suyo y 'ahí' pretendía estar de ahora
en adelante.
-Te voy a enseñar lo que se siente que
te arranquen a tu familia, uno a uno 'hyung' -amaba sonreír, sobre todo cuando
el tema incluía a su familia. Había placer en matar a gente extraña, pero...
los señores Jung, los señores Jung, los señores Jung, Yunho, Yunho, Yunho, Jae,
Jae, Jae, Yoochun, Yoochun, Yoochun, Junsu, el adorable Junsu, Minho, el
pequeño Changmin. Su sonrisa se ensanchó cuando miró al pequeño Changmin- Tú
serás el plato final, el postre para tu papi -sus ojos desorbitados, su sonrisa
amplia y loca, sus cabellos muy bien peinados, sus relucientes dientes blancos.
Su rostro era un festín de la locura.
Los señores Jung entraron casi al
minuto, al oír el llanto del pequeño Changmin, a quien abrazaron al verlo tan
alterado. Luego Minho hizo acto de presencia en aquella habitación. Solo
faltaba Yoochun y Junsu y el cuadro estaba completo. Pero no había nada por qué
preocuparse, porque su mente los dibujó en la escena como si fueran hologramas:
Junsu con su gran sonrisa, Yoochun con su coqueta y llorosa sonrisa.
Su vista se dirigió en primera
instancia sobre Jae, luego sobre Yunho y así iba rotando entre todos los
presentes y no presentes.
-De tin-ma-rin-de-do-pingue-tu-cara-maca-que-ella-fue.
Yo-no-fui-fue-te-te-pégale-pégale-que-ella... -lentamente giró su mano, cuyos
dedos habían simulado una pistola, sobre la cabeza de uno de los presentes en
la habitación. Simuló recargar un revólver y 'apuntó'-... fue...Pum!
Sopló la punta de sus dedos que aún
simulaban una pistola, como si de esta saliera humo.
-Tú has sido el elegido por mis dedos,
tú tendrás el placer de experimentar todo el dolor.
Diciendo esto se fue.
♥♥♥♥♥
El invierno pasó rápidamente y fue tan
oscuro que nadie se dio cuenta de lo que realmente pasaba a su alrededor. La
residencia de los Jung realmente era tan o más segura que la misma casa del
presidente de segura.
El verano ha llegado y la hermosa
residencia da una especie de algún hermoso cuadro pintado bellamente por algún
artista parisino. Los colores verdes son los que toman la mayor parte de la
casa.
El riachuelo que corre al costado de
la casa lo hace mucho más vislumbrante. Realmente el lugar es precioso y...
-Sí, sí...es el lugar perfecto, solo
le falta un color para que este hermoso cuadro quede perfecto...el rojo -su
sonrisa de demencia se hacía presente.
♥♥♥♥♥
Yoochun era débil, era un buen
muchacho pero débil física y mentalmente. Tal vez si él hubiera sido todo lo
opuesto, hubiera sido el cabeza del clan Jung. Pero no fue así.
Cuando Yunho lo despreciaba a ‘ÉL’, Yoochun
solo miraba sin hacer nada. Sabía que Yunho estaba mal pero no había nada por
hacer. Quiera o no, ‘ÉL’ sería el futuro cabeza de su familia. Realmente no
envidiaba a su hermano menor, al contrario admiraba su fortaleza de ir tras
Yunho y pedirle que jugara con él aún a instancias de saber que Yunho lo
empujaría o le diría palabras hirientes. Pero ahí iba ‘ÉL’ día tras día detrás de su hyung.
Cuando ‘ÉL’ era humillado por Yunho y expulsado de su
lado llorando, ahí estaba él para jugar con su pequeño hermano.
Era ahora que se odiaba por ser tan
débil y no haber protegido a su pequeño hermano cuando debió.
‘ÉL’
caminaba a su lado pero Yoochun no se daba cuenta. Desde siempre ha sido
demasiado despistado….o tal vez no.
-……
Aun así… tú también morirás.
Porque…Yoochun siempre ha sido el
soporte de ‘ÉL’, su hombro para llorar.
♥♥♥♥♥
Un par de meses pasaron desde esos
incidentes hasta que un día el pequeño Changmin le dio una pequeña nota.
-¿Qué es esto Mincito? –Yunho volteó
el papel por ambos lados. Era un papel viejo, conocía ese papel pero no
recuerda de dónde.
-Me lo dio el profesor de música. Me
dijo que no lo abriera y que te lo diera a ti solamente.
Lo abrió y el estómago se le estrujó.
“Game Start hyung ♥”
Yunho se puso nervioso y cargó a su
hijo hasta llevarlo a su habitación junto con Jae. Mandó a revisar los
alrededores. Nadie encontró nada. La búsqueda se extendió por horas. Yunho
estaba frustrado. Estaba fuera de sí. Se metió a su habitación de meditación
para calmarse y predecir los siguientes pasos de ‘ÉL’
Un golpe y luego oscuro.
♥♥♥♥♥
Yunho despertó aturdido, la cabeza le
dolía y le daba vueltas. Se calmó y respiró profundo para tranquilizarse. Al
poder concretar su tranquilidad miró con cuidado aquel desconocido lugar.
-¿Dónde estás?
Se asustó al escuchar esa voz
desconocida proveniente de algún lugar de la habitación.
Encendieron la luz, era una habitación
grande de paredes pintadas de un color oscuro que no podía diferenciar. A sus
costados había varios hombres y frente a él había un sillón donde había alguien
sentado. Lentamente este giró.
-Hola… hyung
Yunho se quedó tieso en su lugar. Reconocía
esa voz madura por más que solo la haya oído unas pocas veces.
-Han pasado algunos años ¿no?
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